En la cúspide el tiempo
y en la falda el tejido de las horas
conmovida
la fruta ve su vejez
y no se limita, tan solo se impone
en un himno de resortes rotos y olores descompuestos
Y el joven lo ve todo
con ojos sorprendidos y expectantes
pues ya nada se queda olvidado
ya todo es parte de la corteza
y las líneas
de su árbol
Yo viajaba en un avión
a México, el 3 de agosto del 2010
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lunes, 21 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
Nos han dado un plazo.
Nos han dado un plazo
Nos han puesto al tanto.
Aligerar la sangre
con agua
y luego dos días
...o así.
¿Quién sabe?
Yo no.
Es decir, yo sé, pero no sé por qué tengo que saber.
Hay una finiquitud...¿o es finidad?
O es límite, certidumbre de la orilla.
Y después de la orilla
el vacío (?)
lo otro.
No es tranquilizante saber que te vas a morir.
Sin embargo sé que lo sé.
Pero no me gusta saberlo.
Siempre he preferido las sorpresas.
Sé que te quieres ir
y yo no quiero que te vayas,
pero te tienes que ir porque ya no puedes
seguir sufriendo.
Lo sé.
Papi, te me vas...
y me duele mucho
mucho
mucho
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